Un hombre de su tiempo, un visionario para el futuro

Por Oscar Rubén Cáceres J.

Hoy 5 de febrero recordamos el nacimiento de Juan Díaz Bordenave quien vivió una época marcada por conflictos y cambios sociales. Se erigió como un visionario que supo anticipar los desafíos del siglo XXI. Nacido en 1926 en la Ciudad de Encarnación, Paraguay, su vida transcurrió en un contexto de convulsiones políticas y sociales, donde la comunicación se erigía como un campo de batalla ideológico y un instrumento de poder. Le tocó vivir y actuar en tiempos de Guerra Fría, de dictaduras militares que asolaron América Latina, de grandes crisis del conocimiento y en un cambio de época que presentó desafíos para todos los ámbitos de la vida.

 

Tomó los caminos de la azada y el machete del pequeño agricultor en la quinta de su padre. Pero su temprana inquietud obligó a su padre a buscarle otro lugar de la producción agrícola y así empezó haciendo informaciones para los agricultores en una agencia de cooperación. Luego se formó como agrónomo en Casilda, Argentina, y, de allí al mundo de la comunicación más amplio. Cuenta que buscó ser sacerdote, fue al seminario, pero eso de las administraciones sacramentales no iba con él. Era demasiado inquieto y preguntón. Eran tiempos de dictaduras en toda América Latina.

 

Ha sido un hijo rebelde. Fue llevado mediante becas a universidades norteamericanas para moldear su conciencia y servir a sus agencias en América Latina para “modernizar” la vida de los pobres de América. Este crisol de experiencias lo condujo a abrazar la comunicación como una herramienta de transformación social, capaz de empoderar a las comunidades y de impulsar el desarrollo. Sumó a sus experiencia la educación y la filosofía.

 

El diálogo como piedra angular de la comunicación

 

Díaz Bordenave fue un crítico acérrimo del modelo tradicional de comunicación, al que percibía como vertical y unidireccional. En contraposición, abogó por un enfoque dialógico, participativo y horizontal, donde la comunicación se concibe como un intercambio de ideas y experiencias entre iguales. Consideró la “comunicación se confunde con la propia vida. Tenemos tanta conciencia de que nos comunicamos como de que respiramos o caminamos. Solamente percibimos su importancia esencial cuando, por accidente o enfermedad, perdemos la capacidad de comunicarnos” (Díaz Bordenave, 2016, pág. 49).

 

Asimismo, afirmó que la comunicación no existe por sí misma, como algo separado de la vida de la sociedad advirtiendo que Sociedad y comunicación son una sola cosa. “No podría existir comunicación sin sociedad, ni sociedad sin comunicación. La comunicación no puede ser mejor que su sociedad, ni que ésta mejor que su comunicación. Cada sociedad tiene la comunicación que se merece.” (Díaz Bordenave, 2016, pág. 47) Para sentenciarnos con: “dime como es tu comunicación y te diré como es tu sociedad”.

 

Díaz Bordenave se erigió como uno de los pioneros en América Latina en promover la comunicación para el desarrollo, un enfoque que busca utilizar la comunicación como un motor de cambio social y de mejora de las condiciones de vida de las comunidades. Sin embargo, él mismo, más adelante critica este modelo de comunicación porque, al final, el desarrollo se asocia solamente con el éxito económico. Hoy se requiere pensar en el Buen Vivir que no se limite solamente “al bien comer y al buen vestir, sino que incluye la convivencia fraterna en la igualdad y la justicia, en un ambiente sano, un empleo digno y un gobierno que entusiasme y sirva a los ciudadanos” (Díaz Bordenave, 2011, p. 34). Para este efecto, aplica el pensamiento de Paulo Freire al afirmar que la comunicación sirve para que las personas se relacionen entre sí, transformándose mutuamente y transformando la realidad que los rodea. “Por la comunicación, las personas comparten experiencias, ideas y sentimientos. Al relacionarse como seres interdependientes, se influyen mutuamente y, juntas, modifican la realidad en donde están insertas” (Díaz Bordenave, 2016, p. 67).

 

La comunicación participativa, un llamado a la acción

 

En su visión, la participación de las comunidades en los procesos de comunicación se erige como un elemento esencial. Díaz Bordenave sostenía que solo a través de la participación activa de las comunidades se puede garantizar que la comunicación responda a sus necesidades e intereses genuinos. La participación es un fruto de la comunicación y herramienta de la misma. En el acto y proceso de la participación se genera un intercambio de subjetividades, realidades, anhelos, que mediante un proceso de escucha y buenos apuntes de los distintos aportes se pueden construir realidades y decisiones para la acción transformadora. La participación surge con el dialogo y la acción, no de un simple intercambio de palabras sin que los interlocutores internalicen y analicen. Diríamos que la participación es un primer acto político, en lo pequeño, que luego crece y alcanza niveles macros que nos debe llevar a decidir y construir la democracia participativa y sistema de convivencias igualitarias.

 

Su enfoque de la comunicación, como vemos, trasciende la mera transmisión de información. Para Díaz Bordenave, la comunicación se erige como un campo, una dimensión de la vida humana y social, y también instrumento de transformación social, un medio para construir una sociedad más justa, equitativa y democrática.

 

Anécdotas de un hombre comprometido

 

En su quinta Namichäi, Díaz Bordenave, junto con el padre Oliva, forjó un centro de capacitación para jóvenes, un espacio donde la educación y la comunicación se entrelazaban para construir un futuro mejor. Su profunda conexión con la naturaleza y su defensa de la “Casa Común” lo llevaron a trabajar por la creación de una universidad agroecológica en Luz Bella, Departamento de San Pedro, un testimonio de su visión de un desarrollo sostenible y en armonía con el medio ambiente.
El legado de un visionario

 

El legado de Juan Díaz Bordenave resuena con fuerza en el siglo XXI. Su enfoque de la comunicación como herramienta para la transformación social y el bien vivir sigue siendo relevante, especialmente en un contexto marcado por la desigualdad, la pobreza y la exclusión.

 

Cuestiona profundamente sus planteamientos en este contexto en que vivimos caracterizado por el gobierno de la narcopolítica, de la corrupción, la impunidad; gobierno de hombres, mujeres y grupos políticos que se apoderaron de la gestión del Estado, convirtiendo el Estado en una herramienta de despojo y sicariato contra sus propios ciudadanos.

 

Juan Díaz Bordenave constituye un faro de la comunicación, la educación y la mirada transformadora en América Latina. Su enfoque innovador y su compromiso con el desarrollo social lo convierten en una figura fundamental para comprender la evolución de la comunicación en la región. Su legado inspira e interpela a nuestras generaciones de comunicadores y educadores que buscan construir un mundo más justo, equitativo y en armonía con la naturaleza.

 

 

Referencias
Caceres, O. (2018). VIVIR LA COMUNICACIN. Inclusión, diversidad, pluralidad. Asunción: Arandurä.
Cáceres, O. (Ed.). (2023). POR LA SENDA DE JUAN. Desde Paraguay, America Latina y Otros Sures. Arandurä.
Díaz bordenave, J. (2011). Aportes a la Comunicacion para el desarrollo. Asuncion: Arandurä.
Díaz Bordenve, J. (2016). Comunicacion. Asuncion: Aandurä.
Freire, P. (2010). Pedagogia del Oprimido. (3a, Ed.) Buenos Aires: Siglo XXI.
Kaplun, M. (1996). El Comunicador Popular (ii ed.). Buenos Aires: LUMEN-HVMANITAS.
Orue, A. (julio- dic de 2017). Pensamiento crítico, comunicación y desarollo: los aportes de Juan Díaz Bordenave. Quórum Académico, 14(2), 58-78. Recuperado el 07 de 09 de 2023, de https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=199053182004

 

 

 

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