Por la Senda de Juan: Los sueños de una Universidad Popular y Agroecológica en Luz Bella
Por Oscar R. Cáceres
La búsqueda de los lugares donde vive la gente humilde, empobrecida por un sistema que agobia y humilla, ha sido una constante en la vida de Juan Díaz Bordenave, el más grande intelectual paraguayo. Tras habitar en diversos rincones de Latinoamérica, Díaz Bordenave regresó a Paraguay para compartir con sus compatriotas su vasto aprendizaje. Su obra, marcada por una profunda sensibilidad social, dio origen a varios proyectos que, aunque en muchos casos no se concretaron, dejaron una semilla que sigue germinando.
Uno de los legados más significativos de Díaz Bordenave fue su contribución al proyecto educativo en la región de San Pedro, específicamente en la localidad de Luz Bella, donde con la población impulsó la creación de la Universidad Popular Agroecológica Aranduka’aty. Esta universidad, concebida como una respuesta a la falta de acceso a educación superior de calidad, fue también un intento por ofrecer una formación integral y crítica, en sintonía con las realidades del campo. Sin embargo, tras su muerte y debido al golpe político de 2012, el proyecto no llegó a concretarse, aunque sigue vivo en los recuerdos y aspiraciones de quienes compartieron su visión.
La Comunidad como Centro de Transformación
La historia de la Universidad Popular Agroecológica Aranduka’aty está estrechamente ligada con la comunidad de Luz Bella, un lugar donde las oportunidades educativas eran prácticamente inexistentes. Díaz Bordenave, junto con líderes locales como José Domingo Franco y7 otros tantos integrantes de la Comunidad, en compañía de Arnaldo Gutiérrez, comenzó a trabajar con la población para crear una universidad que no solo ofreciera formación técnica, sino que también empoderara a los pobladores, promoviendo una educación ajustada a sus necesidades y capaz de transformar su entorno.
José Domingo Franco, líder de la comunidad, recuerda con emoción cómo Díaz Bordenave se integró completamente en la vida de Luz Bella. “Él vino aquí, se quedó en nuestra casa, caminó con nosotros por los campos, compartió nuestras comidas y nuestras luchas”, dice Franco. Para él, Díaz Bordenave no solo fue un aliado intelectual, sino un amigo cercano, un compañero de vida y de sueños. Incluso a sus 83 años, Franco recuerda que Díaz Bordenave decía: “Mira cómo estoy, con mis 83 años estoy haciendo esto”.
Franco recuerda que con integrantes de su comunidad habían decidido nombrar a Juan como Rector de la Universidad, aunque sabía que a él no le gustaría. “Él me presentó a su hijo Chico, un gran actor en Brasil”, dice Franco. “Íbamos a visitarlo a su casa en la calle Siria. Me quedaba allí, a dormir, a pasar los días. Él me apreciaba bastante porque compartía muchas de mis ideas. Ambos estábamos en desacuerdo con el sistema educativo, y él hacía profundas críticas a este modelo que no nos ayudaba a transformarnos”.
El Golpe al Sueño: La muerte de un Proyecto
El proyecto de la universidad popular agroecológica enfrentó desde sus inicios grandes desafíos. La falta de apoyo institucional y el desconocimiento por parte de las autoridades educativas fueron obstáculos constantes. A pesar de que las ideas de Díaz Bordenave y su equipo fueron compartidas con actores políticos y académicos, la institucionalización del proyecto se vio obstaculizada por la falta de respaldo formal. La ausencia de un modelo que reconociera los títulos y la resistencia por parte del Ministerio de Educación marcaron los principales puntos de fricción.
La mayor amenaza al sueño de la universidad llegó en 2012, con el golpe de estado parlamentario que destituyó al presidente Fernando Lugo. Para Díaz Bordenave, este golpe no solo representó un ataque a la democracia, sino un golpe a los sueños de quienes creían en un Paraguay más justo y equitativo. En sus últimos días, Díaz Bordenave vivió con tristeza la pérdida de lo que consideraba una oportunidad histórica para transformar la educación en el país. Pocos meses después del derrocamiento de Lugo, Juan Díaz Bordenave falleció, quedando inconcluso su sueño de una universidad popular en Luz Bella y otros proyectos en el Paraguay.
Hoy, la comunidad de Luz Bella y los impulsores del proyecto recuerdan con nostalgia el gran potencial que tuvo la universidad para transformar la vida de los jóvenes campesinos. A pesar de todo, la semilla de ese sueño sigue viva.
El Legado que persiste
La memoria de Juan Díaz Bordenave, su pasión por la educación y su visión de un Paraguay más justo, persisten en aquellos que compartieron sus sueños. En San Pedro, el recuerdo de la universidad soñada sigue siendo un referente. Hoy existen otras instituciones educativas en la región, como la Universidad Nacional de Asunción y la Universidad Nacional de Canindeyú, Caaguazu y filiales de universidades privadas, pero la idea original de una educación superior agroecológica, crítica y popular sigue siendo un ideal para muchos.
En Luz Bella, hoy funciona un Colegio Técnico en Ciencias Ambientales, otro paso en la dirección de una educación más acorde a las necesidades de la región. Sin embargo, las autoridades políticas y la ciudadanía aún tienen deudas con la región. San Pedro sigue esperando la creación de una universidad pública que represente al departamento y trabaje por rescatar su riqueza cultural, social y política.
Vale destacar que en el Departamento de San Pedro funcionan varias instituciones que promueven una educación alternativa y agroecológica, sea como entidad no gubernamental o como institución educativa a nivel técnico.
Desafíos
El legado de Juan Díaz Bordenave es mucho más que la creación de una universidad; es una visión de un Paraguay en el que la educación se convierta en un instrumento de liberación para los pueblos. Su propuesta no era una universidad que legitimara la pobreza, el colonialismo o las estructuras de poder, sino una institución capaz de transformar las realidades sociales y económicas.
Aunque el sueño de la Universidad Popular Agroecológica Aranduka’aty no llegó a materializarse, su impacto sigue vivo, abrió varios espacios de debates sobre el tema de la educación superior. La lucha por una educación más inclusiva, crítica y transformadora continúa, inspirando a nuevas generaciones a luchar por un mundo más justo. En la memoria de Juan Díaz Bordenave, seguimos soñando con un futuro en el que la educación sea realmente popular, liberadora y capaz de transformar vidas y comunidades.